Como se puede uno imaginar al leer el título del post, no soy muy navideño que se diga. La verdad que son fechas que han perdido todos los valores que se le suponen.
Son fechas en las que me da miedo salir de casa, por los atascos, la masificación… Vayas donde vayas ahí está todo el mundo como loco. No sé donde está escrito que se tiene que ir de compras, que hay que pegarse unas comilonas como nunca, que hay que beber todo lo que no has bebido antes… Por eso precisamente es por lo que se me quitan las ganas.
Soy de los que piensa que no necesito de la navidad para hacer eso. Me gusta comprar, pero precisamente en navidad es cuando no pienso comprar nada. Me gusta salir, pero es en fin de año cuando menos me apetece salir, por el negocio que se monta en torno a él.
Ayer justamente, antes de nochebuena, me ví de nuevo Se7en. Es una película de 1996, pero los valores de los que habla, siguen siendo los mismos o peores en la sociedad en la que vivimos. Toda la película me parece impresionante, y las conversaciones son para escucharlas una y otra vez (El Chojin sabe de lo que hablo).
Como muestra de ello, la conversación que más me gusta es la que tienen Mills y Somerset en el bar. Dice lo siguiente:
An exchange in a bar after the Lust murder demonstrates the conflict between the two world views in even starker contrast:
Somerset: “You know this isn’t going to have a happy ending.”
Mills: “Hey, if we catch him, I’ll be happy enough.”
Somerset: “If we catch John Doe, and he turns out to be the Devil, I mean if he’s Satan himself, that might live up to our expectations. But… he’s not the Devil. He’s just a man…..you want to be a champion, well let me tell you, people don’t want a champion. They want to eat cheeseburgers and play the lotto and watch television.”
Mills: “Hey, how did you get like this? I want to know.”
Somerset: “It wasn’t one thing, I can tell you that much.”
Mills: “Go on.”
Somerset: “I just don’t think I can continue to live in a place that embraces and nurtures apathy as if it was …. a virtue.”
Mills: “You’re no different, you’re no better.”
Somerset: “I didn’t say I was different, or better. I’m not – hell, I sympathize. I sympathize completely. Apathy is a solution….I mean, it’s easier to lose yourself in drugs than it is to cope with life…it’s easier to steal what you want than it is to earn it…..It’s easier to beat a child than it is to raise it. Hell, love costs, it takes time and work.”
Mills: “We are talking about people who are mentally ill here, we are talking about people who are fucking crazy.”
Somerset: “No, no. no – we’re talking about everyday life here.”
Esta conversación me parece incluso mejor que la que tienen los dos detectives con nuestro John Doe en el coche de camino al espectacular final.
Por último no quería cerrar el post, sin la canción que da nombre al propio post, y que define perfectamente lo que es la navidad en estos tiempos.


Efectivamente, estas fechas han perdido los valores que se les suponen. León Magno (de interesante historia, por cierto) en el siglo V se refería a la Navidad diciendo que «Hoy no sienta bien que haya lugar para la tristeza en el momento en que ha nacido la Vida». Alguien que se alegrase por el nacimiento de Cristo no debería hacerlo incurriendo en un buen lote de “pecados capitales”.
De hecho la Navidad actual ha perdido totalmente el horizonte, sería más bien una ‘Navidad por lo civil’, en la que los villancicos se sustituyen por ‘christmas songs’, que hablan de regalos, de Santa, de lo que sea menos del nacimiento de Jesús, que se supone que es lo que se celebraba.
Compartir una comida entrañable en familia se convierte en una ocasión de alarde y despilfarro. Dar unos regalos a los niños como símbolo de los dones de Dios se ha transformado en una locura (literalmente) consumista aborrecible.
Según el Evangelio creo que la única vez que Jesús se lia a golpes con alguien es la escena en la que echa a los mercaderes del templo. El templo de la Navidad ha sido totalmente invadido por los mercaderes; pero, ojo! que sin clientes no hay mercaderes….
Creo que otra Navidad es posible para el que quiera vivirla, una Navidad más sencilla y más profunda, como la que se vivía antes, y no hace tantos años. El día de Navidad se procuraba comer algo diferente al resto del año, más a base de esmerarse en la cocina que de conseguir cantidades industriales de comida, cosa que no era posible, se procuraba que el fuego de la chimenea fuese un poco más vivo que el resto de los días (para que el Niño no pasara frío) y poco más, pero creo que quizá el Niño prefiriese aquello al actual despliegue de consumismo e hipocresía.
Coincido con los dos. Añadiría que me parece tan forzado…
Ya no me quejo tanto porque no sirve de nada, procuro disfrutar de estas fechas por los días libres, pero tratando de “no seguir la corriente”. No es que quiera nadar en contra, porque es imposible, pero si que se puede evitar o hacer algo diferente a lo que la sociedad “obliga” a hacer.
Ya hasta disfruto de las cenas con la familia, en mi caso solo nos juntamos 6 por lo que no es algo “extra-extraordinario” y la tradición de mi madre si que es “antigua”, por lo que no tenemos esas cenas copiosas de despilfarro y contradicción (unas fechas para pensar en los demás y el mundo muriendose de hambre). Seguimos cenando Ajiaco colombiano :) y
aunque sea “obligada” me lo paso bien y nunca desearía dejar de disfrutar de una cena como esa.
Y lo de los regalos… siempre preferiré regalar cuando realmente lo deseas y pienses en esa persona. Regalar por regalar quita mucha mágia.