Adaptación del libro de Patrik Süskind y dirigida por Tom Tykwer. Todo un bestseller mundial, se publicó por primera vez en Suiza en 1985 y 20 años después aún sigue captando atención. Más de 12 millones de ejemplares y traducido a 42 idiomas (incluyendo el latín!!).

Quería ver la película para después de leer el libro, pero hablando con Benedito sobre el tema, supuse que no me iba a gustar mucho. Pero en cambio la película me ha parecido alucinante. Muy muy profunda y con mucha mucha esencia.
Como os decía, no he leido el libro, pero imagino que de la misma forma que en la obra literaria se hacen unas perfectas descripciones de todas las sensaciones que produce el olfato, en la película se logra lo mismo usando sobre todo técnicas visuales realmente fascinantes que proporcionan la misma descripción. No hay una voz en off que los describe, pero los planos y la fotografía son tan perfectos que es muy fácil “llegar a olerlos”.
Para los que no conozcan el argumento, trata de la historia de Jean-Baptiste Granouille, venido al mundo en la Francia del siglo XVIII con el olfato más desarrollado del mundo. En sus primeros años recopilará todos los olores hasta conocérselos de memoria, pero cuando vea un poco más de mundo se dará cuenta de que hay infinidad de fragancias que aún no conoce. Su don y su obsesión le llevarán a aprender los secretos de la perfumería de un importante creador de perfumes que lo acoge bajo su tutela y a partir de aquí irá en busca del Perfume.
No me gustan las películas que están ambientadas en esa época (la época de las ridículas pelucas). Pero todos los aspectos técnicos de esta tienen una calidad impresionante, la ambientación de Paris del siglo XVIII tan sucia y asquerosa se siente en el momento, al igual que las gentes que “dan asco“. El vesturario es otra clave más, pues no es de esos que parece que lo han sacado de una tienda de disfraces. La música también extraordinaria que subraya de forma magistral todo lo que en ese momento estamos viendo.
Los actores, más bien El Actor, Ben Whishaw (de nada conocido) lo borda, con pocas palabras transmite muchas sensaciones, especialmente cuando se pone a husmear. Su cuidada interpretación está llena de detalles y el actor logran transmitir esa desesperación que siente el protagonista, de la misma manera que es capaz de producir temor en ciertos momentos, y pena y fascinación en otros. No exagero si digo que una nominación al Oscar estaría más que bien, porque sin lugar a dudas Whishaw es una de las revelaciones del año. Por otro lado y ya que hablo de Oscars, el film es nominable en más de un aspecto y ya veremos si no da la sorpresa.
Y el final de la película, para mi, es la Perfección más extrema llevada al cine que he visto jamás.
Pues en definitiva… una película estupenda. Cada vez que pienso en ella, pienso en El Principito y esta frase: “Lo más importante es invisible”.

